
El maltrato animal en España es un problema social grave y con raíces
muy profundas. Para entender hasta qué punto en nuestro país tenemos
un largo camino que recorrer respecto a nuestros vecinos europeos,
basta con echar un vistazo al gran número de festejos populares a lo
ancho y largo de nuestra geografía que están basados en la tortura y
muerte de algún animal.
En cuanto a los perros y gatos las cifras son también estremecedoras,
pues nada más y nada menos que 200.000 son anualmente víctimas de
abandono y malos tratos. Entre ellos, hay que destacar especialmente los
perros destinados a la caza. Galgos, podencos, bretones, bracos y
otras razas son desgraciadamente tratados como “herramientas de usar y
tirar” y miles de ellos son abandonados o cruelmente asesinados al
terminar la temporada cinegética (Fotos 1-4).
-
-
1: Galgo rescatado después de que su dueño intentara deshacerse de
él dándole un fuerte golpe en el cráneo y ahorcándolo en un árbol
-
- 2: Galga abandonada y atropellada
-
- 3: Podenco abandonado con una cadena en la boca para que muriese de hambre y sed
-
- 4: Bretona abandonada en un coto de caza que cayó en un cepo ilegal
Casos terribles como el de las
mutilaciones en la protectora de Tarragona o el más reciente de Tidus,
perrito quemado vivo
en Valencia y tristemente fallecido a causa de sus heridas (Foto 5),
han conmocionado el país y nos ha llenado de rabia e impotencia a todos
aquellos que luchamos por que los derechos animales sean reconocidos en
nuestra legislación. Lo más grave de todo es que este tipo de
injusticias no son, desafortunadamente, hechos aislados, sino que se
suceden de manera constante, en todas las regiones y afectando a todas
las especies (Fotos 6 y 7). Parece pues más necesario que en ninguna
otra parte que nuestras leyes contra el maltrato animal fueran duras y
eficaces; sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Pero… ¿Qué podemos esperar de una administración cuya solución al
abandono es crear centros de exterminio animal (el presupuesto anual de
la Diputación de Badajoz para la recogida, sacrificio y cremación de
perros vagabundos, por ejemplo, es de 241.000 euros) y que no responde
al clamoroso llamamiento desde Europa ante el extremo maltrato de
algunas razas como el galgo (Foto 8)?
-
-
5: Tidus, perrito quemado vivo en Valencia y fallecido a causa de
sus heridas. Los autores aún no han sido identificados.
-
- 6: Cocker spaniel apuñalado por su propietario
-
- 7: Burrita torturada y asesinada “por diversión” a manos de unos jóvenes en Torreorgaz (Cáceres)
-
- 8: Carta de Eurodiputados al Gobierno de España por el maltrato a los galgos
Para empezar, partimos de la base de que aún no existe (a pesar de
que se lleva solicitando insistentemente durante muchos años, y el
anterior gobierno falsamente prometió sacarla durante su última
legislatura) una Ley Marco a nivel nacional que ampare a los animales y
establezca una normativa homogénea en todo el territorio español. Lo
único con lo que hasta ahora contamos es una serie de reglamentaciones
autonómicas que difieren significativamente entre las distintas
Comunidades, con la consiguiente falta de consistencia y de líneas
claras de actuación entre unas regiones y otras. De todas ellas, la
normativa catalana es la más avanzada, prohibiendo, entre otros, el
sacrificio de animales sanos en las perreras, las mutilaciones como
cortes de orejas y rabo por estética racial, la cordectomía
(extirpación de las cuerdas vocales para evitar el ladrido) en perros o
la desungulación (amputación de las uñas) en gatos. En otras
Comunidades Autónomas los animales no tienen tanta suerte, y estas
aberrantes prácticas están permitidas si las realiza un profesional
veterinario.
Sin embargo, a pesar de contar sólo con esta insuficiente y
heterogénea normativa, es mucho lo que está en nuestra mano hacer para
luchar contra las distintas formas de abuso animal. Ante cualquier caso
de maltrato que se presencie es muy importante denunciar, ya que
nuestra denuncia puede salvar a los animales, que no pueden defenderse, de una vida de penurias e incluso de la muerte. Para ser parte de la solución y no del problema,
debemos ser la voz de los que no la tienen.
La presión social ejercida con las denuncias es, además, indispensable
para que las víctimas no sean injustamente olvidadas y los hechos no
queden impunes.
HECHOS QUE PUEDEN SER DENUNCIADOS
El maltrato de un animal es un concepto mucho más amplio que lo que se
refiere sólo a al abandono o a la violencia física (golpes, vejaciones,
peleas organizadas, etc). Los malos tratos incluyen también llevar a
los animales en transportes inapropiados (Foto 9) mantener animales en
estado de malnutrición (Fotos 10 y 11), en condiciones
higiénico-sanitarias deficientes, sin cobijo, en instalaciones
inadecuadas, con dificultades para su movilidad (maneados, atados,
encadenados…) o sin brindarles atención veterinaria cuando presentan
signos de enfermedad (Foto 12).
Un animal también es maltratado cuando no son cubiertas las necesidades
etológicas que su especie precisa para desarrollarse y tener una vida
plena. El perro, por ejemplo, como animal social que es, necesita
compañía, sentirse integrado en su familia humana, tener contacto con
ella, pasear, jugar… Si se le niega el cariño o se le mantiene aislado o
en soledad, el animal no está siendo bien tratado y tiene carencias
que le provocan sufrimiento y merman su calidad de vida.
-
- 9: Transporte ilegal de perros de caza (Rehala)
-
- 10: Potrilla muerta por inanición ante la total desatención de su propietario
-
- 11: Podenco rescatado de una rehala de caza en un estado de desnutrición extrema
-
-
12: Esta yegua agonizó con una grave infección durante días. Tuvo
problemas en el parto y su dueño la dejó morir con sufrimiento atroz
Existen otras actividades en las que los animales son explotados y
que constituyen hechos totalmente ilegales y denunciables, pero aún
mucha gente desconoce que lo son. Un ejemplo es
la cría y venta de cachorros por parte de particulares sin licencia
(esos carteles que vemos a veces en los escaparates, por la calle e
incluso en revistas de anuncios), ya que no sólo es un fraude fiscal,
sino que además es una de las principales causas de la superpoblación y
abandono de perros y gatos en nuestro país. También
está totalmente prohibido ofrecer animales como reclamo o premio en concursos o festejos;
si conocemos alguna localidad que realice este tipo de prácticas
debemos interponer la correspondiente denuncia ante la autoridad
competente.
A veces pensamos que es complicado efectuar una denuncia o que hay
que tener conocimientos específicos para ello, pero esto no es así.
Cualquier persona puede denunciar sin tener una formación jurídica. En
este artículo voy a intentar explicar cómo proceder ante al maltrato y
cómo tramitar una denuncia según el tipo de infracción de que se trate.
¿CÓMO PUEDO DENUNCIAR?
RECOLECCIÓN DE DATOS Y PRUEBAS
A la hora de interponer una denuncia, lo más aconsejable es hacerlo por
escrito para que la explicación de los hechos sea detallada y exacta y
no se omita ningún dato relevante. Es muy
importante apoyar siempre la denuncia con la mayor cantidad posible de pruebas
e información sobre la situación del animal, tales como fotografías,
vídeos, testimonios de testigos de los hechos… La mejor forma de
obtenerlas es llamando a la Guardia Civil (SEPRONA: teléfono gratuito
062) para se personen en el lugar de los hechos y levanten acta. Este
acta tiene valor probatorio y simplifica notablemente la instrucción del
expediente.
Si el SEPRONA se encuentra en otra actuación y no puede acudir en ese
momento, nosotros mismos podemos tomar los datos y las pruebas para
aportarlos a la posterior denuncia. Estos son:
• Lugar donde se producen el maltrato (agresión, detección de animales en malas condiciones, etc.)
• Fecha y hora exacta en la que lo hemos presenciado
• Nombre y dirección del denunciado (si no se conocen, cualquier
información que pudiera facilitar su identificación posterior por parte
de las fuerzas de seguridad).
• Nombre y dirección de los testigos si los hubiera.
• Descripción pormenorizada de los hechos.
• Fotos con cámara digital donde aparezca la fecha.
• Vídeos que, además de contener el día y hora sobreimpresos en la
grabación, comiencen filmando un periódico de ese día y, sin dejar de
grabar, filmen lo que supuestamente se quiere denunciar. Si el maltrato
es continuado, se deben filmar varios días para demostrarlo.
• Todos los documentos que tengamos ya sean actas, informes veterinarios, publicidad si es un negocio, etc…
• Si es posible, tener presentes las leyes/normas que consideras vulneradas para aportarlas a la denuncia
CÓMO LLEVAR A CABO LA DENUNCIA
- Denuncias por maltrato animal publicado en internet:
Jaime Ferrero, asesino de gatos de Talavera
Hay delincuentes que cometen actos de maltrato animal, los graban o
fotografían y cuelgan la red, jactándose de los hechos, como hizo el
torturador de gatos de Talavera o como ocurrió en el
terrible caso
del asesino del cachorro Schnauzi. Muchas de estas personas utilizan
Internet para darse publicidad o llamar la atención, por lo que es
recomendable no divulgar la dirección o enlace en foros o chats, que lo
que hace es atraer a más gente a esa web. En estos casos hay que
comunicarlo lo antes posible a la autoridad (a través del canal de
colaboración ciudadana en www.policia.es) para que retire esos
contenidos y ponga a disposición judicial a los autores.
- Denuncias por maltrato presenciado “in situ”:
Cualquier ciudadano tiene dos vías para denunciar: la administración (denuncia administrativa) y el juzgado (denuncia penal).
a) Denuncia administrativa
La vía administrativa
es gratis, sólo requiere de sensibilidad ante el sufrimiento animal y tiempo para redactar la denuncia e ir a registrarla.
Es la que debemos interponer cuando consideramos vulnerada alguna
norma administrativa, a nivel local (ordenanzas municipales), regional
(leyes de protección animal de las Comunidades Autónomas) o nacional
(por ejemplo la Ley 32/2007, de 7 de noviembre, para el cuidado de los
animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio).
A diferencia de la sanción penal -que la dicta el juez-, la sanción
administrativa puede dictarla un alcalde, delegado gubernativo u otra
autoridad competente, y suele consistir en una sanción y/o
incapacitación para ejercer determinado oficio (por ejemplo, oficio
relacionado con los animales).
La base legal con la que contamos para denunciar administrativamente el maltrato animal es doble:
- Las Ordenanzas Municipales reguladoras de la tenencia y circulación
de animales de cada Ayuntamiento, con las que muchas localidades
cuentan, y en las que se incluyen prohibiciones de maltrato a los
animales. En este caso las denuncias irían dirigidas al Ayuntamiento,
con la ventaja de que si está sensibilizado podrá rescatar al animal que
está sufriendo los malos tratos de una forma más rápida que si
denunciáramos por la ley de protección animal autonómica. El
inconveniente en este caso es que las cuantías de las multas impuestas a
veces son muy bajas.
- La legislación autonómica. La normativa de cada Comunidad Autónoma
recoge la obligatoriedad de garantizar la protección y el bienestar de
los animales. Puedes consultar la ley de aplicación de tu CCAA en el
siguiente enlace:
http://www.altarriba.org/leyes/autonomicas.htm
Para presentar una denuncia administrativa puedes tomar el siguiente modelo:
http://www.pacma.es/denuncias . Siempre debemos quedarnos con una copia sellada de la misma en el momento de su presentación.
b) Denuncia penal
Esta otra vía ante los juzgados, la penal, algo más complicada y
costosa, es la que debemos interponer en los casos en los que
consideramos que se vulnera algún precepto del Código Penal en materia
de protección animal. En concreto, y sobre todo, los artículos que
regulan los delitos (artículo 337) y las faltas (artículo 632 y 633)
relativos a la protección de la flora y la fauna:
- Artículo 337: El que por
cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal
doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben
gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año
de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el
ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los
animales.
- Artículo 631: Quienes abandonen a un animal doméstico en
condiciones en que pueda peligrar su vida o su integridad serán
castigados con la pena de multa de quince días a dos meses.
- Artículo 632: Los que maltrataren cruelmente a los animales
domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados
legalmente sin incurrir en los supuestos previstos en el artículo 337
serán castigados con la pena de multa de 20 a 60 días o trabajos en
beneficio de la comunidad de 20 a 30 días.
En el siguiente enlace puedes descargar un modelo de denuncia penal:
http://www.pacma.es/denuncias
Bien sea presentada en la Policía, el cuartel de la Guardia Civil o
en el juzgado de guardia (siempre lo más pronto posible tras conocer los
hechos) debemos quedarnos con una copia sellada de la denuncia, e
incluir en ella una petición de información para conocer si a raíz de la
misma iniciará un procedimiento sancionador al responsable de los
hechos. Las sanciones penales pueden consistir en penas de prisión,
multa e inhabilitación para cargo u oficio, según sean delitos o faltas,
y las circunstancias agravantes o atenuantes de aquéllos. Si
consideramos que los hechos deben dar lugar a una acción indemnizatoria,
deberíamos incluir tal pretensión en la denuncia (ejemplo:
“consideramos que por los daños físicos ocasionados a cierto animal, el
denunciante debe cubrir los gastos veterinarios necesarios para su
tratamiento”).
Algunas personas en particular temen dar la cara e interponer por sí
mismas una denuncia por miedo a las represalias, sobre todo en el caso
de que el maltratador sea conocido, familiar o vecino próximo de su
localidad. En estas circunstancias, los testigos del maltrato pueden
ponerse en contacto con una organización para ver si esta puede asumir
el tramite de la denuncia.
FUTURO DE LOS DELITOS POR MALTRATO ANIMAL

En
un país como España, donde el ensañamiento enfermizo hacia una raza
bovina es legal y aplaudido, donde la matanza del cerdo es motivo de
fiesta y jolgorio familiar y donde son permitidas absurdas y arbitrarias
excepciones como los festejos tradicionales en los que se usan
animales como entretenimiento, o las mutilaciones de perros por
estética o a conveniencia del propietario, por todo esto, debemos ser
realistas.
Es complicado que a corto y medio plazo se dicten leyes verdaderamente justas que amparen a las víctimas animales.
Simplemente hay que tener en cuenta de que la retirada del animal a su
propietario, que es lo que se debería de hacer en la mayoría de los
casos de maltrato, es complicada de llevar a cabo precisamente por eso,
porque desafortunadamente
desde el punto de vista legal los animales siguen siendo considerados como una propiedad.
Aún quedan muchos aspectos en los que mejorar en nuestras
administraciones. Existe todavía una gran dejación e inoperancia en
muchos ayuntamientos, consejerías y cuerpos de policía local, que en
ocasiones desconocen la propia legislación o no la aplican debidamente.
Y, por supuesto, las penas por maltrato impuestas a los culpables son
totalmente insuficientes.
El mecanismo de denuncias, a pesar de ser el único recurso del que
actualmente disponemos, tampoco es el más eficaz para atajar el
problema. Lo que de verdad sería deseable es la existencia de un sistema
de emergencias, un cuerpo especial de protección y rescate animal
similar al ya presente en otros países como EEUU. Una simple llamada de
teléfono y este servicio se encargaría de resolver todas estas
situaciones, tanto la del sufrimiento del animal como la tramitación de
la correspondiente denuncia. Esperamos que este tipo de sistema pueda
ser una realidad en España en un futuro no muy lejano.
Mientras tanto, de todos depende que este panorama, poco a poco, empiece a cambiar. Es preciso resaltar que
el
número de denuncias por maltrato en nuestro país va en aumento, lo que
denota la creciente sensibilidad de nuestra sociedad hacia los demás
animales.
.
No olvidemos nunca que frente situaciones injustas, los animales se
encuentran en un estado de indefensión absoluta ante la
irresponsabilidad, insensibilidad o negligencia de las personas que
supuestamente los tienen a su cargo. Dependen totalmente, por tanto, de
ciudadanos comprometidos para poder cambiar su situación y evitar que
su vida tenga un trágico desenlace. Por compasión, por empatía y por
justicia: no seamos indiferentes a su desamparo. No les dejemos solos.